EUROPA LEAGUE: Mariano dispara al Lyon

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Es difícil de explicar cómo la mayoría de equipos profesionales dedican media hora antes del partido a un intenso calentamiento para que los jugadores salgan concentrados y activados y, sin embargo, a la vuelta del descanso se olvidan por completo de este determinante aspecto. Pese a que es febrero y Lyon no es el Mediterráneo, y olvidando que los futbolistas, muchos de ellos diésel, han pasado de rodar a cien a estar en punto muerto. El Villarreal saltó al césped en el 46’ al campo comentando la jugada, mientras la grada volvía a rugir y se veía a Fekir estirar y acelerar.

Casualidad o no, el Submarino pagó el peaje de esta moda. En un partido donde se vieron dos equipos muy parejos en cuanto a calidad pero con diferencias a nivel competitivo, encajó el primer gol a los 32 segundos del segundo tiempo y otro tres minutos después que le ponen los octavos en chino. Fueron dos precisas apariciones de Mariano, un delantero con un motor de incalculables cilindradas. El 2-1 de Fornals en el 63’ tras una arrancada de Cheryshev, ariete por sorpresa, y una gran dejada de Trigueros dio la vida pero un derechazo de Depay en el 82’ dejó estos dieciseisavos desequilibrados.

El Lyon había aparecido en el partido intimidando. Que se juegue la final en su estadio le exige y le pone. Al Villarreal le costaba contener la calidad de Fekir entre líneas, como el desparpajo de Traoré en la banda derecha.

Mariano pudo dar el primer disgusto a su rival al cumplirse el primer cuarto de hora, pero en una arrancada donde presumió de potencia pecó de bondadoso. Cuando el delantero fue trabado por Víctor Ruiz en su camino hacia la portería, siendo el último defensor, no se dejó caer como hubiera hecho un experto en busca de la roja y prefirió avanzar entre trompicones sin éxito en la definición. Después se desquitó.

A partir de ahí el Villarreal se cerró mejor, entendió que no le iban los correcalles y puso el balón en los pies de los que mejor lo suelen tratar: Rodrigo y Trigueros. Ellos, con su paciencia en la distribución, permitieron al Submarino contrarrestar por momentos el dominio del Lyon y, sobre todo, probar a Lopes, otro de los héroes del partido. Fue en una doble oportunidad nacida (17’) en un córner de estrategia. La volea de Trigueros y el remate en la continuación de Bacca no pudieron superarle.

El Lyon se iba agobiando. El empate sin goles, siendo un buen resultado, no era el esperado para un equipo que en su liga lleva casi el doble de tantos marcados que encajados. Encontró petróleo con los tantos de Ndombele y Fekir en la siesta del Villarreal, que despertó a tiempo con media hora por delante para intentar maquillar algo más el panorama. Su resurrección coincidió con los retoques de pizarra de Calleja, claves para no tirar la eliminatoria en la ida como ya ocurrió la temporada pasada con el Roma. Al Lyon ese 2-1 de Fornals le hizo mucho daño.

No sólo silenció a su grada, sino que además le hizo dudar en si ir a por más goles o dar un paso atrás para conservar la renta. Así, se partió en medio de ese debate y el Villarreal lo aprovechó para jugar sus mejores minutos. Un zapatazo de Depay tras un despeje defectuoso de Víctor Ruiz le devolvió a la cruda realidad. El 3-1 volvió a dar alas a su equipo, demostrando que Asenjo es humano y que el Villarreal deberá ponerle una vela a algún santo. Los lamentos por un penalti a Bacca y una ocasión de oro de Fornals ya valen de poco. Para la vuelta se necesita un plan, ardor, solidez y un buen socio para Bacca.

Fuente: as.com

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