UCL: Los 80 millones en negativo del PSG o por qué tiene que eliminar al Real Madrid

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El PSG llegará al Bernabéu con la alerta roja encendida. Destronar al Real Madrid de su corona continental en una eliminatoria que se presume apasionante es para el conjunto de la capital francesa mucho más que una simple meta. La estabilidad económica e incluso deportiva a corto plazo de la escuadra capitaneada por Nasser Al Khelaifi penderá en buena medida de lo lejos que los NeymarMbappé y compañía sean capaces de llegar en la competición de clubes más importante del planeta fútbol.

El importante desajuste financiero que provocó en la entidad gala el fichaje del astro brasileño el pasado verano se ha convertido en la pesadilla recurrente de un equipo que ha dejado pasar la oportunidad de equilibrar sus finanzas en el recientemente concluido mercado invernal de fichajes, con lo que dejar en la cuneta al Real Madrid en los octavos de la Champions ha pasado a ser una necesidad perentoria para los franceses.

El traspaso de Lucas Moura al Tottenham por una cifra cercana a los 28 millones de euros, único futbolista del cuadro dirigido por Unai Emery que ha abandonado en este mercado de invierno el Parque de los Príncipes, resulta insuficiente para enjugar el balance negativo próximo a los 80 millones de euros que los galos acumulan desde que a mediados de 2017 decidieran acometer las dos operaciones más estratosféricas en la historia de este deporte.

El director deportivo del PSG, Antero Henrique, no ha sido finalmente capaz de aligerar el vestuario parisino de estrellas con el claro objetivo de disminuir la altísima masa salarial que actualmente contemplan las finanzas del cuadro francés y, por encima de todo, nutrir su caja de caudales de una buena tacada de millones que facilite a la conclusión del presente ejercicio el estricto cumplimiento del ‘fair play financiero’ de la estricta UEFA, con la amenaza de una suspensión a participar en competiciones europeas planeando en el horizonte.

Aunque al actual líder de la Ligue 1 siempre le quedará en la recámara la venta al mejor postor del valencianista Gonçalo Guedes a final de temporada, circunstancia que a buen seguro le reportará un mínimo de 35 millones de euros, el hecho de no haber podido colocar a futbolistas del calibre del argentino Javier Pastore, quien al final se quedó en París tras semanas de flirteo inconcluso con el Inter de Milán, literalmente le obliga a dar el do de pecho en la Champions, convertida de un día para otro en su particular y necesario El Dorado.

Saben bien en la zona noble del Parque de los Príncipes, y así se lo han transmitido a los moradores del vestuario, que cuanto más lejos lleguen en la vieja Copa de Europa, mayor será el botín económico que percibirán de parte de la UEFA en forma de premios por cada ronda superada, y sobre todo del ‘market pool’, esos ingresos adicionales producto de los derechos de televisión dependientes de cada mercado nacional.

Al tratarse del único club galo en liza de la competición, el PSG se embolsará todo el pastel televisivo correspondiente al país vecino desde los octavos de final. Caso de plantarse en la final y ganarla, la entidad de propiedad qatarí se llevaría una bolsa que rondaría los 50 millones de euros, lo que sumado a los 30 que recibiría en premios deportivos, alcanzaría los 80 ‘kilos’, cifra con la que el PSG evitaría con seguridad cualquier desencuentro con la UEFA en lo referente al equilibrio financiero al cierre de campaña.

Otra película muy diferente será lo que suceda a partir del primero de julio, cuando los franceses hagan efectiva la opción de compra obligatoria por Mbappé, es decir, el desembolso de 180 millones de una sola tacada que coincidirá con la más que factible entrada en vigor de lo que la UEFA ha venido en llamar ‘Fair-Play financiero 2.0’. Este nuevo escenario engendrado por los servicios jurídico-económicos del citado organismo, a través de un documento de 100 páginas, tendrá como objetivo fundamental regular el mercado de transferencias.

Cuentan las malas lenguas que la presión ejercida por los grandes ‘barones’ del balompié continental, léase Real Madrid, Bayern, Barça Manchester United y Juve, resultó determinante para que la UEFA se aviniera a darle una vuelta de tuerca a una normativa en materia financiera dirigida fundamentalmente a limitar las faraónicas inversiones de PSG y Manchester City cada vez que se abre una ventana de fichajes.

En esencia, esta versión 2.0 del juego limpio en materia económica de los grandes clubes contemplará tres novedades fundamentales: la más importante consistirá en limitar el déficit del balance de traspasos de cada equipo. Es decir, que la diferencia entre las adquisiciones y las ventas de los jugadores durante una temporada quedaría fijado en -100 millones de euros. De ese modo, el PSG no podrá repetir movimientos como los del verano pasado (420 millones invertidos en compras), salvo que los equilibre vendiendo futbolistas por no menos de 320 kilos. De igual modo le sucedería al City de Guardiola, cuyo balance al final de la temporada no podrá irse por encima de -200 millones, como sucederá el próximo mes de junio cuando eche el cierre a sus balances. Se busca, en definitiva, una manera de frenar el gastode los clubes más acaudalados.

Un segundo punto buscará limitar el número de jugadores en nómina a 25 futbolistas profesionales. Con esta medida, la UEFA pretende evitar que algunos equipos, caso del Chelsea o el propio City, cuenten con cerca de 60 futbolistas con contrato en vigor, aunque luego más de la mitad los tengan jugando en calidad de cedidos en otros lugares.

La tercera gran novedad del nuevo reglamento financiero hace referencia al control de las llamadas ‘partes relacionadas’, esto es, los ‘benefactores’ provenientes del país del propietario con los que cuentan ciertos equipos. La nueva normativa establecerá al respecto que la acumulación de contratos firmados por un club con ‘partes relacionadas’ no podrá exceder el 30% de su facturación total. Dicha regla va dirigida directamente a la línea de flotación de un PSG cuyo músculo económico se sustenta actualmente en las inyecciones que recibe de sus diferentes ‘socios’ qataríes: QTA, QNB, Ooredoo o ‘beIN Sports’.

Fuente: elcofindencial.com

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