
La tensión era palpable el sábado en el campo de entrenamiento del Benfica. Descontentos con el reciente rendimiento de los jugadores de José Mourinho, casi 200 aficionados del club portugués de primera división se congregaron frente al Campus, ubicado en Seixal, a las afueras de Lisboa. Reunidos frente a las puertas del complejo, los aficionados exigieron explicaciones claras sobre la situación actual del club lisboeta. Terceros en la liga, los Eagles ya están a diez puntos del FC Porto (52 puntos). En la Champions League, el Benfica ocupa el puesto 29 y está prácticamente eliminado antes de la última jornada, el 28 de enero contra el Real Madrid.
La afición, bastante frustrada pero respetuosa según CMTV, entró en el centro de entrenamiento. Cuatro representantes entraron primero. Después, se abrieron las puertas al resto, escoltados por la policía. Pudieron hablar directamente con el entrenador portugués y el capitán del equipo, Nicolás Otamendi (37). El club afirmó que la reunión se desarrolló en un ambiente de «gran respeto y espíritu constructivo». La dirección deportiva ha asegurado que un compromiso reforzado y una voluntad compartida les permitirán cerrar filas y afrontar los grandes retos que les aguardan en la segunda mitad de la temporada. Por lo tanto, los próximos meses serán cruciales, pero tendrán que ponerse manos a la obra.








