A menudo citado como uno de los mayores fracasos en la historia del Paris Saint-Germain, Everton Santos ha roto su silencio para reflexionar sobre su fallida etapa en la capital. Tras llegar durante el mercado de fichajes de invierno de 2008, el brasileño ahora reconoce una serie de errores, tanto personales como estructurales, en un entorno que considera poco preparado para un jugador joven.
«Fue un error garrafal. Simplemente quería decir que era un jugador ligero y rápido, con características similares a Robinho en cuanto a estilo, no a habilidad. Pero se amplificó, se convirtió en algo negativo, y lo pagué caro», explicó el jugador de 39 años a Le Parisien. «No hablaba el idioma, tenía poca experiencia. Sentía que llegaba para ocupar el lugar de alguien. Escuché conversaciones, vi miradas. Me afectó». En retrospectiva, el Everton siente que nunca tuvo su oportunidad: «No creo que haya tenido ni una primera oportunidad. Un club que ficha a un jugador de 21 años debería ser más cuidadoso. Faltó tacto, empatía y apoyo. Podría haber actuado de otra manera, haber traído a mi familia, haber sido más firme. Mi falta de experiencia me pesó mucho».









