Robert Lewandowski continúa demostrando que el instinto goleador sigue intacto, aunque su rol dentro del juego colectivo ha ido cambiando. El delantero polaco atraviesa una etapa en la que participa menos en la elaboración y aparece más centrado en el remate. Todo ello coincide con un momento clave de su etapa en el Barça, ya que su contrato apunta a que esta podría ser su última temporada de azulgrana, una idea que también ha dejado entrever su entorno. En cualquier caso, cualquier decisión de futuro quedará aparcada hasta que se resuelva el panorama institucional del club en los próximos meses.
En el reciente encuentro ante el Albacete partió como titular, pero su presencia en el juego fue limitada, con escasas intervenciones con balón. A diferencia de cursos anteriores, al delantero le está costando influir fuera del área, cuando antes aportaba asociaciones, apoyos y una capacidad para generar ventajas que resultaba clave para el funcionamiento del equipo. Su impacto ahora se concentra mucho más en la zona de definición.
Esta transformación también se refleja en los minutos disputados. Lewandowski ha reducido notablemente su protagonismo respecto a sus primeras campañas en el Barça y suma menos tiempo en el campo que Ferran, el otro referente ofensivo habitual para Flick. La edad, con los 38 años cada vez más cerca, marca esta nueva fase de su carrera, que el propio jugador afronta con una actitud más serena y asumida. Aun así, sus cifras siguen siendo sobresalientes: mantiene una frecuencia goleadora muy alta, un recurso valiosísimo para el técnico alemán, aunque las exigencias físicas y de presión favorecen a Ferran, hoy por hoy más constante en el trabajo defensivo y en los desmarques al espacio.









