Aunque parezca un veterano por su continuidad en la banda izquierda del FC Barcelona, Alejandro Baldé apenas tiene 22 años. Formado en La Masia, el lateral español irrumpió con fuerza en el primer equipo en 2021 y desde entonces se había consolidado como titular habitual. Sin embargo, su progresión reciente ha sido cuestionada por analistas y aficionados, que consideran que su evolución se ha estancado, especialmente en el apartado defensivo.
Las dudas sobre su rendimiento se enmarcan en un problema más amplio del equipo: las bandas defensivas han sido señaladas como uno de los puntos débiles del Barcelona esta temporada. Tanto Baldé como Jules Koundé han recibido críticas recurrentes por irregularidades en su desempeño, lo que llevó al técnico Hansi Flick a insistir en la necesidad de reforzar los laterales durante el mercado invernal.
La directiva respondió a esa petición con el regreso de João Cancelo, cuya segunda etapa en el club ha cambiado el panorama competitivo en la plantilla. Aunque inicialmente la llegada del portugués no alteró la titularidad de Baldé, la tendencia ha cambiado en las últimas semanas. El español comenzó desde el banquillo en los dos últimos encuentros, frente al Girona y el Levante, y ni siquiera tuvo minutos en la victoria por 3-0 ante este último.
En contraste, Cancelo ha ofrecido actuaciones de alto nivel, especialmente en el partido contra el Levante, donde fue elegido jugador del encuentro gracias a su influencia ofensiva y su solidez defensiva. Su rendimiento refuerza la confianza de Flick y aumenta la competencia directa para Baldé, que ahora ve peligrar por primera vez su condición de titular indiscutible.
La situación adquiere mayor relevancia si se considera que el técnico alemán ha llegado a priorizar el uso de Cancelo en posiciones menos habituales antes que apostar por el canterano, lo que sugiere que, en la jerarquía actual, el portugués y Koundé cuentan con mayor respaldo del entrenador. Este cambio de estatus supone un golpe significativo para un jugador que había sido considerado intocable desde su debut con el primer equipo.
El momento es especialmente delicado para Baldé, ya que su objetivo a medio plazo es consolidarse en la selección española y aspirar a disputar el próximo Mundial. Con una competencia feroz en su posición y una presencia ya reducida en las convocatorias recientes, la pérdida de protagonismo en el Barcelona podría perjudicar sus opciones de convencer al seleccionador Luis de la Fuente.
Así, el lateral se enfrenta a uno de los mayores retos de su joven carrera: recuperar su mejor versión, corregir sus debilidades defensivas y demostrar que puede seguir siendo el dueño del carril izquierdo en un Barcelona cada vez más exigente y competitivo.









