A sus 35 años, Florian Sotoca (17 partidos de Ligue 1 esta temporada) vive una temporada diferente en el RC Lens. El veterano delantero, símbolo del club en los últimos años por su entrega y liderazgo, ha pasado a desempeñar un papel secundario en la rotación del equipo. De hecho, ha sido titular en tres ocasiones en la Copa de Francia, pero todavía no ha salido de inicio en la Ligue 1 durante el presente curso.
Esta situación refleja tanto la evolución competitiva del Lens como la llegada de nuevas alternativas ofensivas que han modificado el reparto de minutos. Sin embargo, lejos de generar conflictos, Sotoca ha optado por una postura ejemplar, basada en la paciencia, el trabajo diario y el respeto a las decisiones técnicas.
Su discurso transmite frustración contenida, pero también un profundo compromiso colectivo. El atacante reconoce su carácter competitivo, aunque prioriza el bien del grupo y el rendimiento global del equipo, que atraviesa una temporada positiva en términos deportivos.
«Claro que ya conocen mi lado competitivo… A todos nos gustaría aportar más al equipo. Sobre todo porque las cosas van bien este año… Pero estoy siendo paciente. Siempre que tengo tiempo, intento darlo todo. Contra el Troyes (en octavos de final de la Copa de Francia, victoria por 4-2), todo salió muy bien. Aunque no tenga muchos minutos de juego, intento mantenerme en óptimas condiciones físicas. Y me siento genial. Lo más importante para mí es mantener una actitud positiva para que el entrenador cuestione al máximo sus decisiones. Al final, es su decisión y debemos respetarla. Y si estamos teniendo una gran temporada, es principalmente gracias a todo el club», declaró el jugador del Lens, según L’Équipe.
El ejemplo de Sotoca ilustra el valor de los futbolistas veteranos en vestuarios competitivos: jugadores capaces de asumir nuevos roles sin generar tensiones y que, además, elevan el nivel de exigencia interna con su profesionalidad.









