El debate sobre la presencia de Neymar en la selección brasileña vuelve a ocupar un lugar central en la agenda futbolística del país, especialmente con la proximidad del Mundial de 2026.
El delantero del Santos, que ha estado varios meses alejado de la competición internacional, sigue siendo una figura de enorme peso mediático y deportivo, lo que genera división de opiniones sobre su posible convocatoria.
La intervención del presidente Luiz Inácio Lula da Silva añade un componente político al debate, algo poco habitual en decisiones relacionadas con la selección nacional.
Según el mandatario, el estado físico del jugador será determinante para su regreso, dejando en manos de su rendimiento en los próximos meses su posible participación en el torneo.
Ahora la decisión final recae en Carlo Ancelotti, que deberá valorar el nivel competitivo de Neymar y su capacidad para integrarse en el proyecto de la selección de cara a la cita mundialista.









