Mucho antes de convertirse en el seleccionador que condujo a Francia a conquistar el Mundial de 2018 y a disputar nuevas fases decisivas en las grandes competiciones, Didier Deschamps también escribió su propia historia sobre el césped.
El 11 de octubre de 1989, con solo 20 años, el centrocampista anotó su primer gol con la camiseta de la selección francesa en un compromiso clave frente a Escocia, correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de Italia 1990. El equipo dirigido por Michel Platini llegaba al encuentro presionado, después de tres partidos consecutivos sin ganar y con la necesidad de sumar un triunfo para mantener vivas sus opciones de clasificación.
En ese contexto apareció Deschamps. El joven mediocampista firmó su estreno goleador con la selección absoluta, ofreciendo un destello del liderazgo y la personalidad que años más tarde lo convertirían en uno de los grandes referentes del fútbol francés.
A más de tres décadas de aquella noche, ese primer gol adquiere un valor simbólico. Fue el punto de partida de una brillante trayectoria internacional que llevó a Deschamps a conquistar el Mundial de 1998 como capitán y, dos décadas después, a repetir la hazaña desde el banquillo como seleccionador. Un recuerdo imborrable de los primeros pasos de una de las figuras más influyentes en la historia del fútbol francés.









