Lamine Yamal no encontró esta vez el brillo habitual en la victoria de España frente a Portugal y volvió a sufrir en su particular duelo con Nuno Mendes, un lateral que ya le había puesto las cosas muy difíciles en anteriores enfrentamientos entre el PSG y el Barcelona. El extremo español estuvo bien vigilado desde el inicio, con escaso margen para desequilibrar y lejos de la influencia que acostumbra a tener en el juego de la selección. Sus intervenciones fueron contadas y, salvo una acción en la primera parte en la que logró perfilarse para buscar el disparo al palo largo, obligando a Diogo Costa a realizar una gran intervención antes de volver a detener el rechace de Álex Baena, el futbolista de Rocafonda apenas pudo generar peligro. Nuno Mendes le ganó la mayoría de los duelos individuales, impidiéndole recibir con ventaja y obligándole constantemente a jugar de espaldas, una situación que condicionó por completo su rendimiento.
El partido cambió parcialmente tras el descanso, cuando Nuno Mendes sufrió una lesión muscular en una carrera precisamente con Lamine Yamal y tuvo que abandonar el terreno de juego. Con la entrada de Nélson Semedo, España comenzó a buscar con mayor frecuencia a su joven estrella, que ganó protagonismo participando más en la creación que en el desborde individual. El atacante mejoró sus sensaciones, repartió varios pases peligrosos y también puso a prueba a Diogo Costa con un lanzamiento de falta, aunque nunca llegó a dominar el encuentro como suele hacerlo. Portugal reaccionó reforzando ese sector con la ayuda defensiva de Rafael Leão, lo que volvió a reducir los espacios para el extremo español. A pesar de una actuación discreta para sus estándares, la selección de Luis de la Fuente encontró otras soluciones para sellar el pase a los cuartos de final, donde volverá a necesitar la mejor versión de uno de sus futbolistas más determinantes.









