Luka Modric encara una nueva temporada con el Milan con la misma ambición que mostró durante toda su extraordinaria carrera. A sus 40 años, y cerca de cumplir los 41, el centrocampista croata mantiene intacta su motivación y afronta su segundo curso en San Siro convencido de que tomó la decisión correcta al prolongar su aventura en Italia. El exjugador del Real Madrid reconoció que la magnitud del conjunto rossonero le ha sorprendido especialmente después de vivirla desde dentro. Modric, que conquistó numerosos títulos durante su etapa en el conjunto blanco, aseguró que siempre consideró al Madrid como el club más grande del planeta, pero ahora percibe al Milan en una dimensión similar. El cariño recibido por los aficionados durante su primer año terminó siendo determinante para reforzar su vínculo con la entidad italiana. Para el veterano mediocampista, esa conexión con la grada y el ambiente que rodea al club representan una motivación adicional para continuar compitiendo al máximo nivel. Su objetivo tampoco ha cambiado: quiere ganar y entiende que vestir una camiseta de esta importancia obliga a aspirar a los títulos, no simplemente a conseguir una plaza para la Champions League. La decepción por no haber alcanzado la clasificación para la máxima competición europea la temporada pasada todavía permanece en el vestuario, aunque Modric destaca que el equipo consiguió fortalecer sus relaciones internas y generar una unión que considera fundamental para afrontar el nuevo curso.
La continuidad del croata no fue una decisión tomada de manera automática. Modric explicó que durante la temporada mantuvo abierta la posibilidad de renovar, pero prefirió esperar para comprobar si físicamente seguía preparado y, sobre todo, si conservaba intacta la pasión que siempre ha sentido por el fútbol. Durante su participación con Croacia también estuvo pendiente de las conversaciones con el Milan y finalmente, después de hablarlo con su familia y comprobar el interés del club por contar con él dentro del nuevo proyecto, decidió quedarse. El futbolista admite que la edad es un tema recurrente cuando se habla de su carrera, pero asegura que no condiciona su manera de competir. Compartir vestuario con compañeros mucho más jóvenes, lejos de hacerle sentirse fuera de lugar, le sirve como estímulo para mantenerse exigente consigo mismo. Modric también se mostró ilusionado con el proyecto encabezado por Rúben Amorim y su equipo de trabajo, al considerar que existen argumentos suficientes para pensar en una temporada mucho más ambiciosa. Su mensaje es claro: el Milan debe recuperar su mentalidad ganadora, mantenerse unido y luchar por los objetivos más importantes. Después de haber dejado atrás su etapa en el Real Madrid, el croata parece haber encontrado en San Siro un escenario donde todavía se siente protagonista y con fuerzas para seguir escribiendo los últimos capítulos de una carrera legendaria.









