Anthony Gordon ya empieza a sentirse como en casa en el FC Barcelona. El extremo inglés, fichado este verano procedente del Newcastle por 70 millones de euros más otros 10 en variables, ha necesitado muy poco tiempo para generar ilusión entre los aficionados azulgranas. Después de su buen estreno ante el Elche y de su actuación frente al Athletic Club, el atacante recibió una clara muestra de respaldo de la grada del Camp Nou.
Aunque Hansi Flick decidió no arriesgar con él desde el comienzo en la primera jornada, Gordon aprovechó al máximo los 25 minutos que tuvo ante el Elche. Entró desde el banquillo y rápidamente dejó su sello con dos asistencias. Primero encontró a Raphinha para el 0-3 y poco después, en lugar de buscar su primer gol como jugador del Barça, cedió el balón a Fermín para que marcara el 0-4. Un gesto que evidenció su personalidad y compañerismo.
Su primera titularidad llegó ante el Athletic Club, y el inglés volvió a responder a las expectativas. Desde la banda izquierda fue una amenaza constante para la defensa vasca, especialmente gracias a su velocidad y capacidad para superar rivales en el uno contra uno. Además, su entendimiento con Lamine Yamal generó varias situaciones de peligro y confirmó que puede convertirse en una pieza importante dentro del ataque azulgrana.
La conexión con la afición terminó de hacerse evidente en el minuto 69. Gordon se acercó a la portería para hidratarse y, desde las gradas, comenzaron a escucharse cánticos con su nombre. El futbolista respondió con aplausos y besando el escudo, protagonizando una escena que refleja el rápido vínculo que está construyendo con el barcelonismo. Apenas lleva dos partidos de Liga, pero el inglés ya parece haber encontrado la fórmula para ganarse al Camp Nou.









