La disputa por albergar la final del Mundial 2030 continúa generando ruido entre España y Marruecos, aunque la FIFA todavía no ha tomado ninguna decisión oficial y el desenlace podría demorarse hasta 2027 o incluso 2028. Pese a las declaraciones y movimientos públicos de los últimos meses, en Zúrich el Santiago Bernabéu continúa apareciendo como la principal opción para acoger el partido más importante del torneo, mientras Casablanca y Barcelona figuran como posibles escenarios de las semifinales. La candidatura conjunta de España, Marruecos y Portugal estableció desde sus primeros pasos una hoja de ruta que situaba al estadio del Real Madrid como favorito para la final, aunque nunca existió un acuerdo formal que obligara a la FIFA a mantener esa elección. El protagonismo creciente de Marruecos, acompañado por una fuerte promoción de sus infraestructuras y por algunos gestos del presidente Gianni Infantino, ha alimentado la incertidumbre y una pugna que trasciende lo estrictamente deportivo. España, sin embargo, conserva un enorme peso dentro del fútbol internacional, mientras que Marruecos ha incrementado considerablemente su influencia política y organizativa en los últimos tiempos.
La FIFA será finalmente la encargada de controlar todo el proceso y todavía tiene varios pasos pendientes antes de comenzar a definir las sedes definitivas. El organismo deberá crear primero la estructura empresarial que gestionará el Mundial y, posteriormente, revisar nuevamente los proyectos, visitar las ciudades candidatas y comprobar el estado de los estadios y de las obras previstas para cumplir con sus exigencias. Además, el futuro político de la propia FIFA puede influir en el escenario, ya que las elecciones presidenciales previstas para los próximos meses podrían despejar algunas de las incógnitas que rodean tanto al torneo como a la gestión del fútbol mundial. La relación entre Infantino y el Real Madrid tampoco atraviesa su mejor momento después de algunos desencuentros recientes, pero eso no significa que la posibilidad del Bernabéu haya desaparecido. De momento, la batalla mediática continúa mientras la decisión real permanece en manos de la FIFA, que será quien tenga la última palabra sobre el escenario de la final de 2030.









