El Real Madrid afronta el derbi ante el Atlético de Madrid con mucho más que tres puntos en juego. El conjunto blanco visita el Metropolitano con la obligación de ofrecer una imagen diferente a la del último enfrentamiento liguero entre ambos, cuando sufrió una contundente derrota por 5-2. La dirección del club ha realizado una importante renovación de la plantilla durante los dos últimos mercados, con la intención de corregir las carencias que quedaron expuestas en aquel encuentro y dotar a José Mourinho de más alternativas para competir al máximo nivel, explica Defensa Central.
Entre las dos últimas ventanas de fichajes, el Real Madrid ha destinado alrededor de 400 millones de euros a reforzar el equipo. En el curso anterior llegaron Dean Huijsen por 60 millones, Álvaro Carreras por 50, Franco Mastantuono por 60 y Trent Alexander-Arnold por 10 millones, una operación que incluyó el pago para contar con el lateral durante el Mundial de Clubes. Este verano, la entidad volvió a realizar un fuerte desembolso con las incorporaciones de Ousmane Diomande (130 millones), Marc Cucurella (45), Denzel Dumfries (20) y Carlos Espí (25). Además, Bernardo Silva se incorporó como agente libre para ocupar el espacio dejado por Dani Ceballos.
El nuevo proyecto madridista tendrá una prueba especialmente exigente en el Metropolitano. Diomande está llamado a aportar soluciones en una zona ofensiva donde Mastantuono no terminó de consolidarse, mientras que Cucurella y Dumfries buscan elevar el nivel de los laterales. Carlos Espí, por su parte, llegó tras la salida de Gonzalo. Mourinho sabe que el precedente del 5-2 sigue muy presente y ha reclamado máxima concentración a sus jugadores. El objetivo no pasa únicamente por cambiar el resultado, sino por demostrar que el Real Madrid ha corregido los problemas que le hicieron sufrir aquella dura derrota.









