Harry Kane no ocultó su malestar por la expulsión de Michael Olise durante el empate 3-3 del Bayern de Múnich ante el Viking FK en la Champions League. El extremo francés vio dos tarjetas amarillas en rápida sucesión: la primera por agarrar la camiseta de un rival y la segunda después de lanzar el balón contra el rostro de un adversario. Una reacción que su compañero inglés consideró injustificable por las consecuencias que tuvo para el equipo.
«No vi la acción de la primera tarjeta amarilla, pero Michael lanzó el balón a la cara del rival y la segunda amonestación fue merecida. Es un gran error», afirmó Kane tras el encuentro. El delantero también reconoció que la expulsión supuso un duro golpe tanto para el futbolista francés como para el conjunto bávaro, que tuvo que afrontar el tramo final en inferioridad numérica.
La expulsión llegó en el minuto 73 y terminó condicionando el desenlace del partido. Con un jugador menos, el Bayern no consiguió conservar su ventaja y recibió el gol del empate en el minuto 90. Una noche frustrante para Olise, que atraviesa un gran momento individual, pero cuya reacción dejó al equipo expuesto y le costó dos puntos en la competición europea.









