Vinicius, en el punto de mira del madridismo tras su pasividad en el segundo gol de la Roma

José Mourinho decidió sustituir a Vinicius durante la segunda parte del encuentro ante la Roma, después de una acción que terminó generando polémica. El brasileño perdió el balón al intentar un taconazo en una zona comprometida del campo y el conjunto italiano aprovechó la situación para marcar. Sin embargo, según explicó Manu Carreño en el programa El Larguero, de la Cadena SER, el problema no fue tanto el error técnico del delantero como su reacción posterior. «No se le critica que pierda el balón haciendo un taconazo que acaba en el gol de la Roma, se le echa en cara que se queda mirando», señaló el periodista.

Tras perder la posesión, Vinicius no persiguió al futbolista rival ni intentó dificultar la continuación de la jugada. Esa falta de reacción permitió a la Roma avanzar con facilidad y encontrar espacios en una defensa madridista que había quedado descolocada. El propio Mourinho reconoció en rueda de prensa que el brasileño había perdido un balón que no debía perder, aunque restó dramatismo al error: «Vinicius perdió un balón que no puede perder, pero ya está, yo también cometo errores».

El técnico portugués también dejó entrever que su enfado no se debía únicamente a esa acción, pese a que las imágenes de su gesto reproduciendo el taconazo alimentaron las especulaciones.

La jugada volvió a poner en entredicho el compromiso defensivo de Vinicius, una cuestión que sigue generando debate entre los aficionados del Real Madrid. Después de perder el balón, el brasileño permaneció prácticamente inmóvil mientras sus compañeros intentaban reorganizarse. Su posible repliegue podría haber dificultado el avance de la Roma, cerrado algunas líneas de pase e incluso evitado que la acción terminara en gol.

La situación fue especialmente delicada porque Tchouaméni también había avanzado, dejando espacios que el conjunto italiano supo aprovechar para encontrar a Malen. Vinicius llegaba al encuentro con la intención de confirmar las buenas sensaciones que había dejado durante algunos minutos ante el Villarreal, cuando consiguió conectar nuevamente con la grada antes de ser expulsado. Sin embargo, su actuación en Roma volvió a alimentar las dudas sobre su implicación sin balón.

Aunque un delantero puede atravesar una noche discreta en ataque, la afición madridista espera que mantenga el esfuerzo defensivo y reaccione después de cometer un error. Esa es precisamente la exigencia que vuelve a rodear al brasileño, mientras Mourinho busca elevar la competitividad interna y encontrar respuestas en una plantilla que necesita mayor compromiso colectivo.