El Niza llegó a plantearse el regreso de Hatem Ben Arfa (39 años) como una posible solución para afrontar su delicada situación deportiva y luchar por la permanencia en la Ligue 1. Tras una crisis con parte de su afición, el presidente Jean-Pierre Rivère recuperó el control del club y volvió a confiar en Claude Puel, quien ya había dirigido al talentoso centrocampista ofensivo durante la temporada 2015-2016. Sin embargo, el entrenador francés terminó descartando la posibilidad de reincorporar al futbolista, que llevaba un largo periodo alejado de la competición profesional.
En declaraciones a Nice-Matin, Puel explicó que estaba dispuesto a evaluar la condición física de Ben Arfa, pero consideraba demasiado arriesgado incorporarlo en un momento en el que cada punto podía resultar decisivo. El técnico advirtió que las expectativas generadas por su regreso podían convertirse en un problema tanto para el vestuario como para los aficionados si el jugador no respondía como se esperaba. «El riesgo no era oportuno y podía tener un efecto desastroso», señaló. Para Puel, la prioridad debía ser mantener la concentración del equipo y trabajar por la salvación sin confiar en una solución milagrosa.









