Kylian Mbappé se encuentra en el centro de una polémica política que va mucho más allá del fútbol. Después de que sus declaraciones sobre Mao Zedong provocaran una fuerte reacción en China, el capitán de la selección francesa ha recibido un respaldo inesperado desde Estados Unidos. John Moolenaar, presidente de la comisión especial de la Cámara de Representantes estadounidense dedicada a China, considera que el delantero del Real Madrid no tiene motivos para disculparse. Su intervención convierte la controversia en un nuevo episodio de las tensiones políticas entre Washington y Pekín. Desde la difusión del vídeo polémico, varias marcas chinas han puesto fin a sus acuerdos con el futbolista y los medios locales han tomado distancia. La Federación China de Fútbol también ha protestado, mientras que China Media Group ha exigido disculpas públicas al Real Madrid, al considerar al club responsable de las declaraciones de su jugador. Por su parte, la entidad madridista sostiene que Mbappé se expresó a título personal y asegura que sus acuerdos comerciales en China no han cambiado.
Estados Unidos sale en defensa de Mbappé
En un comunicado publicado por el Comité Selecto sobre China, el representante republicano de Michigan defendió abiertamente al delantero francés. «La estrella internacional del fútbol Kylian Mbappé no debería disculparse por haber calificado a Mao Zedong de dictador. Mao fue un dictador y causó mucho más daño al pueblo chino que cualquier comentario que pueda hacer un jugador de fútbol», afirmó Moolenaar. El político también recordó las consecuencias mortales del régimen de Mao y aseguró que sus políticas provocaron la muerte de decenas de millones de chinos durante la Revolución Cultural, la Gran Hambruna y otras atrocidades. Además, denunció las restricciones a las libertades fundamentales en China, entre ellas la libertad de expresión y de religión, e instó a Mbappé a aprovechar la polémica para dar visibilidad a los abusos de aquella dictadura. Moolenaar también criticó a las empresas que se han distanciado del futbolista para proteger sus intereses comerciales en el mercado chino. «La verdadera vergüenza de esta historia son las empresas que se apresuran a disculparse para poder seguir haciendo negocios en China», señaló. De esta manera, el respaldo estadounidense a Mbappé añade una dimensión geopolítica a la controversia y pone de manifiesto la tensión entre la libertad de expresión y los intereses económicos.









