El Bayern de Múnich intenta reformar en profundidad su política salarial. Desde hace más de un año, la directiva bávara trabaja con el objetivo de reducir la masa salarial e implantar un modelo con mayor peso de variables, vinculando así los ingresos de los jugadores a su rendimiento deportivo. A pesar de haber registrado beneficios recientemente, el club aspira a ahorrar hasta 40 millones de euros y teme volver a entrar en pérdidas, según informa L’Équipe.
Sin embargo, llevar a la práctica esta estrategia está resultando más complicado de lo previsto. Renovaciones importantes y costosas, como la de Dayot Upamecano, junto a otros expedientes abiertos como los de Laimer, Kane u Olise, están dificultando la reducción del gasto en salarios.
Además, la salida de Leroy Sané, que rechazó una rebaja salarial, refleja los límites de este nuevo enfoque. Paradójicamente, pese a los esfuerzos del club por contener el gasto, la masa salarial continúa aumentando, lo que pone en duda la eficacia de la estrategia a corto plazo.









