Cuando todo apuntaba a que Andrea Pirlo estaba cerca de convertirse en el nuevo seleccionador de Italia, una controversia ha complicado su posible nombramiento. El excentrocampista mantiene un acuerdo comercial con Fonbet, una empresa rusa de apuestas deportivas de la que es embajador global, una relación que podría ser incompatible con el cargo al frente de la Azzurra.
La normativa italiana establece estrictas restricciones sobre los vínculos entre figuras del fútbol y compañías de apuestas, por lo que el patrocinio de Pirlo ha generado dudas en torno a su eventual designación como seleccionador nacional.
La polémica se intensificó debido a los supuestos vínculos financieros entre Sergey Lomakin, propietario del Manchester United, y Fonbet. Esta situación provocó críticas por parte de varios dirigentes políticos italianos, quienes consideran que el futuro entrenador de la selección debe mantener una imagen intachable.
Aunque Pirlo todavía no ha sido anunciado oficialmente como técnico de Italia, la controversia ya ejerce presión sobre su candidatura y podría obligarlo a replantearse sus compromisos comerciales para evitar conflictos con la normativa vigente.









