Anthony Gordon ha comenzado su aventura en el Barcelona a un ritmo sorprendente. El extremo inglés, incorporado al equipo azulgrana tras un verano especialmente exigente, apenas ha necesitado tiempo para adaptarse a las exigencias de un estilo de juego completamente diferente. Su impacto inmediato incluso recuerda a otros grandes futbolistas que necesitaron varios meses para acostumbrarse al fútbol del Barça.
Su rendimiento llamó especialmente la atención en el estreno liguero frente al Elche. Gordon participó directamente en dos de los goles del conjunto catalán al repartir dos asistencias y dejó una imagen de futbolista atrevido, dinámico y dispuesto a asumir responsabilidades. Su actuación convenció a Hansi Flick, que decidió premiarlo con la titularidad en la segunda jornada contra el Athletic Club.
En ese encuentro, el internacional inglés volvió a ser uno de los jugadores más peligrosos del Barcelona. Sin embargo, hubo una acción que terminó generando cierta tensión. Gordon se encontraba en una posición inmejorable para recibir el balón y buscar su primer gol como azulgrana, pero Lamine Yamal decidió finalizar la jugada por su cuenta. Unai Simón respondió con una gran parada y evitó el tanto del joven atacante.
Las cámaras captaron entonces la reacción de Gordon, que mostró claramente su desaprobación por la decisión de su compañero. El gesto del inglés contrastó con una acción protagonizada por él mismo en el partido anterior, cuando tuvo la posibilidad de marcar, pero optó por asistir a Fermín López para que el centrocampista pudiera empujar el balón prácticamente a puerta vacía.
Según The Guardian, la reacción de Gordon no habría pasado desapercibida dentro del vestuario azulgrana. El futbolista habría recibido el mensaje de que este tipo de gestos no son bien recibidos en el equipo y que debería evitar repetirlos durante los partidos. La intención sería preservar un ambiente de compañerismo y evitar que los reproches entre futbolistas terminen generando conflictos innecesarios.
Además, Hansi Flick mantiene una postura muy clara sobre este tipo de situaciones. El entrenador alemán prefiere que sus jugadores respalden a sus compañeros cuando una jugada no sale bien, en lugar de exteriorizar su enfado o reclamar públicamente. En el Barcelona existen unas normas internas de comportamiento que deben ser respetadas, y Flick ya ha demostrado que no tiene inconvenientes en tomar medidas contra quienes decidan saltárselas.









