Eduardo Camavinga regresó al Real Madrid después de una concentración con la selección francesa con una idea muy clara: aprovechar su reciente experiencia para dar un salto definitivo en su carrera. El centrocampista de 23 años todavía tiene muy presente la decepción de haber quedado fuera de la convocatoria de Didier Deschamps para el Mundial, un golpe que, lejos de hundirlo, terminó convirtiéndose en un estímulo para trabajar todavía más.
La última temporada no fue sencilla para el futbolista formado en el Rennes. La irregularidad y varios períodos de desconexión limitaron su rendimiento, pese a haber acumulado 2.199 minutos con el conjunto madridista. Según AS, Camavinga decidió utilizar sus vacaciones para realizar un trabajo intenso con el objetivo de recuperar su mejor versión. Su intención continúa siendo consolidarse como una pieza fundamental del Real Madrid y de la selección francesa, sin plantearse en ningún momento abandonar el Santiago Bernabéu.
Su evolución reciente también ha sido respaldada por Zinedine Zidane, quien le ha otorgado confianza dentro de la nueva etapa de la selección francesa. Sus actuaciones durante la última concentración reforzaron esa sensación de recuperación. Sin embargo, Camavinga entiende que todavía existe un aspecto concreto que debe corregir para alcanzar el nivel que su talento promete: la concentración. Para el jugador, sus propios errores y desconexiones han terminado frenando una progresión que podría haber sido todavía mayor.
El propio centrocampista realizó una profunda autocrítica durante el último parón internacional. «Desde que comenzó mi carrera, todo ha sucedido muy rápido, pero Roma no se construyó en un día y todavía tengo mucho tiempo por delante», reflexionó. Y fue todavía más directo al señalar su objetivo inmediato: «Tengo que cometer menos errores». Una declaración que refleja la mentalidad con la que Camavinga quiere afrontar esta nueva etapa y convertirse definitivamente en uno de los referentes del Real Madrid y de Francia.









