El debut de Raheem Sterling con el Feyenoord el pasado domingo generó una enorme expectación en Países Bajos, no solo por el prestigio del futbolista inglés, sino también por el largo periodo de inactividad que arrastraba. El extremo no jugaba un partido oficial desde el 25 de mayo, cuando todavía defendía los colores del Arsenal, lo que convirtió su regreso a los terrenos de juego en un acontecimiento muy seguido por la prensa y los aficionados neerlandeses.
Sin embargo, sus primeros minutos con la camiseta del club de Róterdam dejaron sensaciones encontradas. Sterling disputó aproximadamente media hora de juego, pero su rendimiento estuvo lejos de cumplir con las altas expectativas que rodeaban su llegada. Falto de ritmo competitivo y sin demasiada incidencia en el ataque, el inglés pasó desapercibido en varios tramos del encuentro, lo que provocó rápidas reacciones en los medios locales.
Uno de los comentarios más duros llegó desde el diario De Telegraaf, donde el periodista Valentijn Driessen no dudó en cuestionar el impacto del fichaje. Según el analista, el desempeño del atacante no resultó convincente en ningún momento de su participación. Driessen afirmó que su juego no le impresionó y que incluso llegó a perder el interés en su actuación durante varios minutos, reflejando la decepción que generó su rendimiento inicial.
El periodista también subrayó la falta de verticalidad del inglés en sus primeras intervenciones, señalando que los primeros cinco balones que tocó fueron hacia atrás en lugar de buscar progresar hacia el área rival, algo que no se espera de un extremo izquierdo con su perfil ofensivo. Esta actitud conservadora sorprendió a parte de la prensa, que esperaba ver a un jugador más incisivo y determinante en el uno contra uno.
Además, Driessen comparó su actuación con la de Jordan Bos, asegurando que el australiano ofreció un rendimiento más convincente en la misma posición. Esta comparación directa puso en entredicho el impacto inmediato de Sterling y alimentó el debate sobre si el exinternacional inglés podrá recuperar su mejor nivel tras tantos meses sin competir al más alto nivel.
A pesar de las críticas, en el entorno del Feyenoord se mantiene la calma. El cuerpo técnico considera que el jugador necesita tiempo para recuperar ritmo físico, confianza y automatismos con sus nuevos compañeros. La adaptación a un nuevo campeonato, sumada al parón prolongado, son factores que explican en parte un debut discreto pero que, en ningún caso, se interpreta como definitivo sobre su rendimiento futuro.
El desafío de Sterling ahora será demostrar que su calidad sigue intacta y que puede convertirse en un elemento diferencial en la Eredivisie. Su experiencia internacional, su capacidad de desborde y su olfato ofensivo son virtudes contrastadas, pero deberá reencontrarse con su mejor versión para silenciar las dudas que han surgido tras sus primeros minutos en el fútbol neerlandés.









