El Barcelona ha cerrado el mercado de verano con un movimiento económico de grandes dimensiones. El club azulgrana destinó alrededor de 174 millones de euros a reforzar su plantilla, mientras que consiguió generar unos 104 millones mediante traspasos, cesiones y derechos sobre futbolistas vendidos anteriormente. El resultado deja un balance negativo de aproximadamente 70 millones, pero refleja la apuesta de la entidad por construir una plantilla competitiva para la temporada 2026-27.
La dirección deportiva, con Deco y Hansi Flick al frente de la planificación, incorporó ocho futbolistas en diferentes posiciones. Entre las operaciones más importantes aparecen Anthony Gordon, procedente del Newcastle por 70 millones más 10 en variables, y Rodri, por quien el Barça pagó 60 millones más 16,5 en objetivos. También llegaron Adeyemi, Gabriel Jesus, Bisiwu, Hamza y Livakovic, mientras que Cancelo regresó como agente libre. En conjunto, estas operaciones convierten la inversión de este verano en la más elevada durante la etapa de Joan Laporta.
En el apartado de ventas, el Barça consiguió reunir una cantidad considerable gracias a varias salidas. Ferran Torres fue la operación más importante, con 48,5 millones procedentes del PSG, mientras que Tommy Marqués y Ansu Fati dejaron otros 11 millones cada uno. Héctor Fort, Jofre Torres e Iñaki Peña también generaron ingresos, además de diferentes cantidades obtenidas por derechos porcentuales de jugadores traspasados por otros clubes. A última hora se concretaron las salidas de Toni Fernández, Guille Fernández y Álvaro Cortés, mientras que Marc Casadó salió cedido al Deportivo sin opción de ingreso inmediato y Alejandro Balde finalmente continuará en el conjunto azulgrana.









