Mientras reinaba el caos total durante la final de la Copa Africana de Naciones de ayer entre Senegal y Marruecos, la ira está a flor de piel entre los directivos de la FIFA.
Durante la final de la Copa Africana de Naciones de 2025 en Rabat, ganada por Senegal contra Marruecos (1-0 en la prórroga), la tensión alcanzó niveles sin precedentes, lo que provocó una enérgica condena por parte de la FIFA y podría poner a Senegal bajo amenaza de sanciones.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, denunció a la AFP el lunes las «escenas inaceptables» después de que algunos jugadores y miembros del personal senegaleses abandonaran el campo durante varios minutos tras un penalti concedido a Marruecos, justo después de que se anulara un gol a Senegal.
«Es inaceptable abandonar el campo de esta manera», insistió Infantino. La salida de algunos jugadores y miembros del personal estuvo acompañada de tensión en las gradas, donde la afición senegalesa intentó invadir el campo durante casi 15 minutos mientras Brahim Díaz se preparaba para lanzar el penalti que finalmente se falló.
«Condenamos enérgicamente el comportamiento de algunos jugadores y miembros del cuerpo técnico senegaleses», añadió, enfatizando que «la violencia no se puede tolerar en nuestro deporte; es simplemente inaceptable».
Infantino reiteró que «los equipos deben jugar de acuerdo con las Reglas de Juego, ya que cualquier otro comportamiento atenta contra la esencia misma del fútbol» y que «las deplorables escenas que presenciamos hoy deben ser condenadas y no repetirse jamás». También instó a «los órganos disciplinarios competentes de la CAF a tomar las medidas pertinentes», allanando el camino para sanciones ejemplares contra Senegal por este comportamiento. Por lo tanto, la controversia está lejos de terminar.









