La ausencia de Julián Álvarez en el entrenamiento del Atlético de Madrid de este miércoles provocó rápidamente todo tipo de especulaciones. En plena tensión por el interés del Barcelona en el delantero argentino, su ausencia en Majadahonda fue interpretada por algunos como una posible maniobra para presionar al conjunto rojiblanco y acercar su salida al equipo azulgrana, explica Mundo Deportivo.
Sin embargo, el entorno del futbolista ofrece una versión completamente diferente. Personas cercanas a Julián consultadas por Mundo Deportivo niegan que exista cualquier acto de rebeldía o indisciplina detrás de su ausencia y aseguran que el delantero no utilizó ningún supuesto problema físico como excusa para evitar la sesión con sus compañeros.
Según esta versión, Julián pasó una mala noche y durante la mañana no se encontraba en las condiciones adecuadas para entrenar. El propio Atlético de Madrid comunicó que el jugador sufría una indisposición y, de acuerdo con su entorno, la decisión de que no participara en el entrenamiento fue consensuada con los servicios médicos del club, que aconsejaron que permaneciera al margen.
La situación se produce mientras el Barcelona continúa intentando hacerse con los servicios del atacante. Joan Laporta volvió a manifestar públicamente el interés azulgrana por Julián y aseguró que el club espera que su propuesta pueda ser aceptada por el Atlético, aunque insistió en que pretende llevar las negociaciones con respeto hacia la entidad madrileña.
En el Atlético, no obstante, mantienen una postura absolutamente firme y aseguran que Julián no está en venta para el Barcelona. Desde el club rojiblanco sostienen que existe “0% de posibilidades” de que el argentino termine en el Spotify Camp Nou y consideran que toda esta situación está perjudicando al equipo. Mientras crece la tensión entre ambas entidades, el entorno del delantero insiste en que su ausencia de este miércoles no tuvo relación alguna con una protesta contra el Atlético.









