La baja de Raphinha reabre el debate sobre el calendario FIFA

El FC Barcelona ha pasado rápidamente de la preocupación a la indignación tras confirmarse la lesión de Raphinha, sufrida durante un amistoso internacional con Brasil en un momento crítico de la temporada. El extremo brasileño estará aproximadamente cinco semanas de baja por una dolencia muscular en el muslo derecho, lo que supone un golpe importante para el equipo de Hansi Flick. Su ausencia se notará tanto en varios partidos de Liga como en la eliminatoria de cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid, e incluso podría afectar a una hipotética semifinal.

En el club azulgrana existe una creciente sensación de desprotección frente a la gestión de la FIFA, especialmente por permitir este tipo de compromisos amistosos cuando los títulos están en juego. La frustración no es exclusiva del Barça, pero se intensifica cuando la lesión afecta a un jugador clave. Además, la incertidumbre aumenta al quedar todavía más partidos internacionales por disputarse, lo que mantiene el temor de que puedan producirse nuevas bajas en la plantilla.

Otro de los puntos que genera mayor malestar es la organización de amistosos en destinos lejanos, que implican largos desplazamientos y una carga física añadida para los futbolistas. Estos encuentros, motivados en gran parte por intereses económicos, incrementan la saturación de un calendario ya de por sí exigente. Mientras no haya cambios estructurales, los clubes continúan asumiendo los riesgos sin apenas margen de maniobra, resignados ante una situación que consideran injusta.