La selección francesa está a un paso de disputar su tercera final consecutiva de un Mundial, pero Didier Deschamps ha dejado claro que, pese al buen ambiente dentro del grupo, mantiene una exigencia máxima. Antes de la semifinal contra España, el técnico tuvo que intervenir para corregir un comportamiento dentro del equipo.
Deschamps, que afronta su última Copa del Mundo como seleccionador antes de una posible llegada de Zinedine Zidane al banquillo, ha conseguido mantener a Francia competitiva durante más de una década. En este Mundial 2026, los Bleus llegan al duelo contra España con seis victorias en seis partidos.
El entrenador francés explicó que, aunque su relación con los jugadores ha evolucionado y existe más cercanía con la nueva generación, no piensa cambiar sus normas de trabajo y convivencia. Para él, la disciplina sigue siendo una pieza fundamental del éxito del equipo.
Según L’Équipe, Deschamps reprendió públicamente a un jugador después de un segundo retraso en el autobús durante el torneo. El técnico fue claro con el futbolista: no habría una tercera oportunidad, dejando un mensaje de autoridad al resto del grupo.









