Antes de convertirse en uno de los defensas jóvenes más destacados del fútbol español, Pau Cubarsí era un niño de Girona que crecía junto a su familia lejos de los focos. Con apenas 19 años, el jugador del FC Barcelona ya está instalado en la élite, pero continúa muy conectado con sus raíces y con los valores que aprendió desde pequeño.
Cubarsí nació en Estanyol, un pequeño pueblo de menos de 200 habitantes, donde vivió sus primeros años junto a sus padres, Robert y Gloria, y su hermana Irene. Una de las figuras más importantes en su formación ha sido su padre, carpintero junto a su hermano en la Fusteria Cubarsí, un negocio familiar que comenzó su bisabuelo y que ha pasado de generación en generación durante más de un siglo.
El propio defensa azulgrana ha reconocido en varias ocasiones que sus padres son un ejemplo de sacrificio y esfuerzo. Según la psicóloga Lara Ferreiro, mantener el contacto con sus estudios y con la carpintería familiar ayuda a reforzar valores como la humildad, el respeto por el trabajo de los demás y la importancia de valorar el esfuerzo diario.
La especialista destaca que tener una vida más allá del fútbol permite a los jóvenes deportistas manejar mejor la presión y evitar que toda su autoestima dependa únicamente de su rendimiento deportivo. Para Ferreiro, la familia, la educación y las actividades fuera del campo son claves para construir una personalidad equilibrada.









