Kylian Mbappé cuenta con todos los argumentos deportivos para convertirse en una de las grandes referencias del Real Madrid, pero su influencia dentro del vestuario no depende únicamente de sus goles o de su capacidad para decidir partidos. El psicólogo deportivo Marcelo Roffé establece una diferencia entre la jerarquía que aporta una gran figura y el verdadero liderazgo. En el caso del delantero francés, el siguiente paso pasa por desarrollar aspectos como la humildad, la empatía, la comunicación y, especialmente, la capacidad de escuchar a sus compañeros.
Para Roffé, un líder debe conseguir que las personas que lo rodean se sientan valoradas y parte del proyecto. Esa idea puede trasladarse al vestuario madridista, donde Mbappé comparte protagonismo con futbolistas como Vinícius, Bellingham, Arda Güler o Diomande. Su liderazgo no tendría que significar perder protagonismo ni autoridad, sino utilizar su enorme peso dentro del equipo para motivar, reconocer el trabajo de los demás y afrontar las dificultades sin desconectarse del grupo. La resiliencia también aparece como un elemento fundamental para gestionar los malos resultados y los momentos de frustración.
El Real Madrid necesita que sus principales estrellas asuman responsabilidades tanto dentro como fuera del terreno de juego. Mbappé ya posee reconocimiento, experiencia y una enorme capacidad futbolística; ahora el desafío consiste en transformar esa jerarquía en una influencia positiva sobre el colectivo. Si consigue comunicarse mejor, escuchar otras opiniones y valorar el esfuerzo de sus compañeros, podrá ampliar su papel dentro del equipo y convertirse no solo en una de sus principales figuras, sino también en uno de los referentes capaces de unir al vestuario.









