La retirada internacional de Cristiano Ronaldo supone un cambio importante para la selección de Portugal, que pierde a su principal figura y embajador mundial después de 23 años defendiendo sus colores. A sus 41 años, el delantero de Al-Nassr anunció su despedida de la Seleção después de disputar 234 partidos internacionales y marcar 146 goles. Aunque inicialmente estaba previsto que regresara para los encuentros contra Dinamarca (14 de noviembre) y Gales (17 de noviembre), el portugués decidió poner fin definitivamente a su trayectoria con el combinado nacional.
La decisión también generó interrogantes sobre las consecuencias económicas para la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), especialmente por la posible reacción de los patrocinadores que asociaban sus marcas con la imagen de Cristiano Ronaldo. Según informa O Jogo, la federación tiene motivos para estar tranquila, ya que los contratos con sus principales patrocinadores, que generan aproximadamente 56 millones de euros anuales, se encuentran vigentes hasta 2030, año en el que se disputará el próximo Mundial. Además, el periódico señala que la celebración de esa competición fue uno de los principales motivos para cerrar estos acuerdos, y no exclusivamente la presencia de CR7.
El impacto económico podría notarse principalmente en la venta de camisetas y productos oficiales relacionados con Ronaldo. Sin embargo, tampoco representa una preocupación importante para la federación, debido a que el contrato con Puma, su proveedor de equipamiento deportivo, establece que la marca alemana conserva la mayor parte de los ingresos procedentes de la comercialización de estos artículos. De esta manera, Portugal parece tener protegida su economía ante la salida de su máxima estrella.









