The Special One ha regresado a Madrid y, con él, también lo han hecho los métodos que lo llevaron al éxito. Diez años después de su primera etapa triunfal en el banquillo del Real Madrid (2010-2013), vuelve con la difícil misión de relanzar a un club que acumula dos temporadas sin grandes títulos y que además está marcado por tensiones internas.
Según AS, el técnico portugués no tardó en imponer su sello: observó, analizó y rápidamente tomó medidas, al considerar que el día a día de los jugadores en Valdebebas carecía de estructura y control.
El diagnóstico de Mourinho era sencillo: los jugadores tenían demasiadas libertades para organizar su rutina diaria a su manera. Por ello, el portugués decidió hacerles la vida un poco menos cómoda y recuperar el control de todo lo que rodea al terreno de juego.
Para empezar, la alimentación. El papel del nutricionista ya no es únicamente consultivo, ya que ahora es él quien establece los menús del desayuno y la merienda, diseñados pensando en el rendimiento y no en las preferencias individuales. Una medida que, lejos de generar división en el vestuario, habría sido bien recibida.
Retrasos y recuperación: el método Mourinho
Mourinho, fiel defensor de la disciplina de hierro, considera que el control del rendimiento no termina en la alimentación. Siempre según AS, el portugués ha establecido un sistema de sanciones para los jugadores que llegan tarde.
Los futbolistas deben presentarse en Valdebebas una hora antes del comienzo del entrenamiento, sin excepciones ni privilegios relacionados con su estatus. Quienes llegan tarde no reciben una sanción económica, como suele ocurrir en la mayoría de los clubes, sino que deben entrenarse solos en el gimnasio, alejados del grupo.
La misma rigurosidad se aplica a las lesiones. La recuperación se realiza exclusivamente en el centro de entrenamiento y bajo la supervisión del cuerpo técnico, mientras que los tratamientos externos están prohibidos. La recuperación deja de ser un asunto individual para convertirse en un proceso colectivo y mucho más controlado.
Mourinho también concede una importancia fundamental a la cohesión del grupo. Una prueba de ello es una imagen difundida por el club en la que aparece toda la plantilla y el cuerpo técnico almorzando juntos en Valdebebas, una costumbre que hasta ahora no existía.
El portugués ya había instaurado este ritual durante su etapa en el Benfica y considera que es fundamental.
«Quiere fortalecer al grupo y la unidad, y eso resulta bastante ilusionante», aseguró una fuente interna citada por AS, mientras que otra afirmó que «el ambiente es muy, muy bueno».
Son señales positivas especialmente bienvenidas después de un final de temporada marcado por la tensión. Con Mourinho, todo comienza bien, aunque queda por ver si, cuando lleguen los momentos decisivos, sus métodos seguirán siendo igual de elogiados.









