El Real Madrid afronta el parón internacional después de una nueva derrota en LaLiga, esta vez ante el Atlético de Madrid (2-1), y las dudas sobre el funcionamiento del equipo han vuelto a ocupar el centro del debate. Más allá de las decisiones arbitrales que marcaron el derbi, el rendimiento de los blancos también ha generado críticas, especialmente por las dificultades que muestran para controlar los partidos y hacerse con el dominio del centro del campo.
Manu Carreño puso el foco precisamente en esa zona durante su intervención en ‘Carrusel Deportivo’. El periodista considera que el conjunto madridista ha dado pasos adelante en defensa con las incorporaciones de jugadores como Ibrahima Konaté, Denzel Dumfries y Marc Cucurella, mientras que en ataque cuenta con el regreso de Endrick y la llegada de Carlos Espí. Sin embargo, entiende que esas mejoras no han solucionado uno de los principales problemas de la plantilla: la ausencia de un centrocampista capaz de organizar y marcar el ritmo de los encuentros.
“En la sala de máquinas sigue siendo un equipo al que le superan casi todos los rivales”, señaló Carreño, quien también comparó la actitud mostrada por ambos equipos en el Metropolitano. A su juicio, el Atlético mostró mayor intensidad, velocidad en la circulación y verticalidad. El comunicador también recordó que el Madrid tuvo dificultades para reaccionar después de verse por debajo en el marcador y solo encontró una mayor presencia ofensiva durante los últimos minutos, cuando la entrada de Bernardo Silva aportó más alternativas cerca del área rojiblanca.
Carreño volvió a mencionar la necesidad que tenía el Real Madrid de incorporar un perfil como el de Rodri Hernández. El periodista considera que ni Federico Valverde ni Aurélien Tchouaméni han conseguido asumir plenamente esa función de control que necesita el equipo. “Con Valverde, Tchouaméni… se ve que no da”, afirmó, al recordar que la misma carencia ya se había detectado durante la temporada anterior. Para el comunicador, el conjunto de José Mourinho no debería depender únicamente de las transiciones rápidas y de la capacidad de Vinicius y Mbappé para resolver los partidos.









