El Paris Saint-Germain dio un golpe de autoridad en el Parque de los Príncipes. Con una actuación dominante de principio a fin, el vigente campeón de Europa se impuso 2-0 al Liverpool en la ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League, dejando la eliminatoria bien encarrilada.
Desde el arranque, el conjunto parisino marcó el ritmo ante un Liverpool replegado y poco ambicioso. Apenas pasado el minuto 10, llegó la apertura del marcador: Désiré Doué recibió dentro del área y, con una definición sutil que se desvió en Gravenberch, superó a Mamardashvili para el 1-0. Un inicio ideal para un PSG que no tardó en imponer condiciones.
Los “reds” intentaron reaccionar adelantando líneas durante algunos pasajes, pero la presión parisina y la solidez colectiva neutralizaron cualquier intento. Safonov vivió una primera mitad prácticamente sin sobresaltos, mientras que del otro lado Mamardashvili evitó una desventaja mayor con intervenciones clave ante Kvaratskhelia y nuevamente Doué.
En el complemento, el guion se mantuvo. PSG siguió siendo superior y, tras algunos avisos, encontró el segundo golpe a los 65 minutos. Khvicha Kvaratskhelia, tras una asistencia precisa de Neves, firmó una gran acción individual para dejar en el camino a su marcador y al arquero antes de definir el 2-0 con categoría.
El equipo parisino incluso pudo ampliar la ventaja. Dembélé, sin puntería en la noche, estrelló un remate en el poste, y Nuno Mendes desaprovechó una clara ocasión en el tramo final. También hubo polémica, con un penal inicialmente sancionado que luego fue anulado tras revisión.
Más allá de no haber goleado, PSG fue claramente superior en todos los aspectos: intensidad, orden, calidad técnica y contundencia en los momentos clave. Con esta victoria, viajará a Anfield con confianza y una ventaja importante, mientras que Liverpool necesitará una reacción de peso para seguir con vida en la competición.









