Qarabag, la peor defensa de la historia de la Champions: 30 goles encajados en solo 10 partidos

El Qarabag firmó una campaña para el olvido en la UEFA Champions League, quedando marcado por un dato histórico que difícilmente querrá recordar: se convirtió en el equipo con la peor defensa en una sola edición del torneo. El conjunto azerbaiyano encajó un total de 30 goles en apenas 10 partidos, una cifra que refleja la enorme fragilidad defensiva mostrada a lo largo de toda su participación.

Durante la fase liguera, el Qarabag ya había dejado claras sus dificultades para competir al máximo nivel europeo. En esos encuentros recibió 21 tantos, mostrando problemas tanto en la organización defensiva como en la capacidad para resistir la presión ofensiva de rivales con mayor experiencia y calidad. Los partidos se convirtieron con frecuencia en auténticas pruebas de resistencia para su zaga, que se vio superada por la intensidad, la velocidad y la precisión de los ataques rivales.

Sin embargo, el golpe definitivo llegó en la eliminatoria de playoffs frente al Newcastle. El conjunto inglés evidenció aún más las carencias del equipo azerbaiyano y no tuvo piedad. En el partido de ida, el Qarabag cayó con un contundente 1-6, un resultado que dejó prácticamente sentenciada la serie y que evidenció una vez más la falta de solidez defensiva del equipo. En la vuelta, pese a intentar reaccionar, el Qarabag volvió a verse superado y perdió 2-3, cerrando así una eliminatoria que incrementó su dramático balance de goles encajados.

Con esos 9 tantos recibidos en los dos encuentros frente al Newcastle, el total ascendió a 30 goles en 10 partidos, un registro que no solo resume su mal rendimiento defensivo, sino que también lo coloca en los libros de historia de la Champions League por un motivo negativo. Nunca antes un equipo había encajado tantos goles en una sola campaña del torneo con tan pocos partidos disputados.

Este récord deja en evidencia la enorme diferencia de nivel que existe entre algunos clubes de ligas emergentes y las potencias del fútbol europeo, pero también sirve como experiencia de aprendizaje para el Qarabag. Competir en la Champions implica enfrentarse a los mejores delanteros del continente, y cualquier desajuste defensivo se paga caro. Para el club azerbaiyano, esta participación será recordada como una dura lección y un punto de partida para mejorar si quiere volver a competir con mayores garantías en el futuro.