Florian Thauvin no está dispuesto a cerrar la puerta de la selección francesa. Después de recuperar protagonismo en la Ligue 1 con el Lens, el campeón del mundo de 2018 considera que todavía puede competir al máximo nivel y volver a vestir la camiseta de Les Bleus. El atacante, que disputó 33 encuentros de campeonato la pasada temporada con 11 goles y seis asistencias, se ha convertido además en uno de los referentes del vestuario del conjunto norteño al asumir la capitanía. Su buen rendimiento volvió a colocar su nombre en el debate sobre la selección y ahora quiere aprovechar el cambio de entrenador para mantener vivo ese objetivo.
La llegada de Zinedine Zidane al banquillo francés supone una nueva etapa que Thauvin afronta con ilusión. El futbolista quiso agradecer a Didier Deschamps todo lo que hizo por su carrera internacional, pero dejó claro que ahora comienza un nuevo capítulo. A sus 33 años, no piensa pedir un lugar por su trayectoria, sino ganárselo con sus actuaciones en el Lens. “Quiero ser lo más competitivo posible cada día para darme la posibilidad de soñar. La temporada pasada demostré que podía estar ahí”, explicó el atacante. Thauvin suma 13 partidos con Francia y pretende volver a entrar en los planes del nuevo seleccionador.
Antes de comenzar una nueva campaña, el extremo también tiene otro desafío inmediato con el Lens: enfrentarse al PSG en el Trophée des Champions. El conjunto parisino llega como favorito después de conquistar recientemente la Supercopa de Europa, pero Thauvin considera que su equipo tiene argumentos para competir. Reconoce la superioridad del vigente campeón europeo, aunque avisa de que Lens afrontará la final sin complejos y con la intención de levantar el trofeo. Con el brazalete de capitán y una motivación renovada, Thauvin quiere demostrar que todavía tiene fútbol suficiente para volver a llamar a la puerta de la selección francesa.









