Gianni Infantino vuelve a estar bajo presión a pocos meses de las elecciones a la presidencia de la FIFA, después de que resurgiera una antigua investigación que resulta especialmente incómoda para el dirigente. Según The Telegraph, un procedimiento abierto por el Comité de Ética de la FIFA en 2016 examinó varios viajes en jets privados ofrecidos por responsables de Rusia y Catar, países que en aquel momento se preparaban para organizar los Mundiales de 2018 y 2022, respectivamente. La investigación también analizó un viaje al Vaticano realizado por Infantino junto a su esposa y su madre a bordo de un avión privado.
El procedimiento también puso bajo la lupa diferentes gastos realizados con fondos de la FIFA, entre ellos la compra de seis pares de botas de fútbol y un esmoquin, además de la contratación de varios miembros de su entorno con salarios superiores a los establecidos habitualmente. Paralelamente, Infantino se negó a firmar el contrato que le ofrecía un salario anual de 2 millones de francos suizos, cantidad que calificó de «insultante». A pesar de la acumulación de acusaciones apenas unos meses después de su llegada a la presidencia, el dirigente fue finalmente exonerado de los siete posibles incumplimientos analizados por el Comité de Ética.
Sin embargo, la investigadora consideró en relación con el viaje al Vaticano que Infantino podía ser considerado como alguien que «no actuó con total integridad». Diez años después, estas revelaciones vuelven a salir a la luz en un momento especialmente delicado para el presidente de la FIFA, que enfrenta cuestionamientos de cara a las elecciones previstas para marzo. La reaparición de este antiguo expediente añade presión sobre Infantino mientras busca mantener el respaldo necesario para continuar al frente del máximo organismo del fútbol mundial.









