En una entrevista, Zinedine Zidane se sinceró sobre las claves de su éxito. Lejos de las pizarras y las tácticas complejas, el icono francés acaba de revelar su método.
Tres títulos consecutivos de Champions League, dominio indiscutible en Europa y un aura que no da señales de decaer. Pero ¿cuál es el verdadero motor de la maquinaria de guerra construida por Zinedine Zidane en el Real Madrid? A menudo buscamos la fórmula mágica en algoritmos o planes revolucionarios. Sin embargo, para Zinedine Zidane, la verdad sobre el terreno de juego reside en otra parte, en la intimidad del vestuario y en la psicología de los jugadores.
Tras haber mantenido la discreción desde que dejó el Bernabéu en 2021, «ZZ» rompió su silencio durante una entrevista en el canal de YouTube de Hamidou Msaidie, su antiguo ayudante en la capital española. Rodeado de sus lugartenientes de confianza, entre ellos David Bettoni, Zidane comenzó recordando el estado de alarma en el que heredó una plantilla del Real Madrid plagada de dudas.
«Infundimos mucha confianza en los jugadores. Habían pasado por un período difícil y necesitaban recuperar la confianza, la forma física, todo», explicó. Pero más allá de ponerlos en forma, fue una filosofía de servicio lo que lo cambió todo. Aquí es donde se revela el secreto. Para Zidane, el entrenador no es un general, sino un facilitador. «En el Real Madrid, estábamos a disposición de los jugadores», afirmó con convicción. Para él, la supervivencia al margen depende completamente de este vínculo emocional y protector.
El tres veces campeón de la Champions League va más allá, ofreciendo un agudo análisis de la gestión del ego: «Para mí, eso es lo que hace algo fuerte: estás ahí para el jugador. Si no lo has entendido, no puedes durar en este negocio». El objetivo es simple pero arriesgado: ganarse el cariño de su equipo para validar sus ideas. «Para que el vestuario acepte lo que quieres implementar, tenemos que caerles bien».
¿El resultado? Una renovada sensación de disfrute que transforma la limitación en éxito automático. «Cuando un jugador es competitivo, está contento entrenando y jugando partidos, seguro que gana tres Champions Leagues…», concluye con una sonrisa. Un mensaje claro para el mundo del fútbol, ya que su nombre está más que nunca vinculado a la selección francesa después de 2026.









