Zidane sigue siendo un niño de Marsella

Hay dos tipos de famosos: los que saben de dónde vienen y los que reniegan de sus orígenes. Por supuesto Zinédine Zidane es parte del primer grupo. Necesita volver a menudo a Marsella para buscar la paz y la fuerza que le permiten aguantar la difícil tarea que representa ser el entrenador del Madrid. Allí en el sur de Francia tiene a sus padres, a sus hermanos y a su hermana pero también puede volver a tocar sus recuerdos más bonitos. Zizou nació en una familia muy humilde y pudo llegar a convertirse en una estrella del fútbol gracias a varias personas que le ayudaron desde muy pequeño.

Recuerdo que en una charla distendida con él me contó que cuando tenía 9 o 10 años, el entrenador de su equipo de barrio le compraba una pizza cada domingo después del partido. «Tenía el sabor de la felicidad», me confesó con emoción. Por todo ello, Zidane siempre ha querido devolver esos regalos de la vida y de la gente ayudando a niños. Y lo hace de nuevo con este proyecto social y educativo que se desarrollará a través del fútbol sala y de las infraestructuras que ha construido allí. El «Zidane five club» es una muestra más de quién es este hombre y del porqué no podemos dejar de quererle y de admirarle.

Fuente: as.com

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