Zinedine Zidane ya prepara su primera etapa como seleccionador de Francia y uno de los principales focos estará puesto en la utilización de Kylian Mbappé. El nuevo técnico deberá decidir cómo organizar el ataque después de una Copa del Mundo en la que los Bleus mostraron un enorme potencial ofensivo. Sin embargo, todo apunta a que el delantero del Real Madrid seguirá teniendo un papel central en el esquema.
La gran duda gira alrededor de la posición de Mbappé. Durante el Mundial, el atacante rindió a un nivel extraordinario actuando por el centro, mientras Ousmane Dembélé ocupaba una de las bandas. Esa fórmula permitió aprovechar las características de ambos futbolistas y generó importantes registros ofensivos, por lo que modificarla no parece una prioridad para Zidane.
Pierre Ménès también considera innecesario volver a colocar a Mbappé en el extremo izquierdo. El periodista recuerda que el delantero marcó diez goles y repartió cuatro asistencias durante el Mundial jugando como referencia ofensiva, mientras Dembélé aportó seis tantos y tres asistencias partiendo desde la derecha. Para Ménès, los números demuestran que el problema de Francia no estuvo en las posiciones de sus dos principales atacantes.
El excomentarista considera que las verdaderas carencias estuvieron en otras zonas del campo, especialmente en los laterales y en un centro del campo que sufrió mucho ante España. Por eso, responsabilizar constantemente a Mbappé de los problemas colectivos sería, en su opinión, un error. Zidane tendrá ahora la oportunidad de mantener una fórmula que funcionó y evitar caer en el viejo debate sobre devolver al delantero del Real Madrid a la banda izquierda.








