Zinedine Zidane ha puesto fin a cinco años alejado de los banquillos para asumir uno de los desafíos más importantes de su carrera: dirigir a la selección francesa hasta el Mundial de 2030. El técnico fue presentado oficialmente el pasado 28 de julio como sustituto de Didier Deschamps, quien cerró una etapa de 14 años al frente de los Bleus. Zidane llevaba tiempo esperando esta oportunidad y rechazó diferentes propuestas de clubes porque su prioridad siempre fue hacerse cargo de Francia. Ahora, Kylian Mbappé y el resto de internacionales comenzarán a descubrir de primera mano una metodología que ya sorprendió a sus antiguos jugadores en el Real Madrid.
Uno de los futbolistas que mejor explicó la manera de trabajar de Zidane fue Álvaro Arbeloa, quien coincidió con el francés durante sus primeros meses como entrenador del conjunto madridista en 2016. El exlateral destacó inicialmente el enorme respeto que generaba su figura dentro del vestuario. Los jugadores conocían su trayectoria como futbolista y, naturalmente, prestaban una atención especial a cada una de sus palabras. Sin embargo, Arbeloa advirtió que esa admiración inicial no era suficiente para mantenerse como entrenador de un equipo de élite: Zidane tuvo que demostrar rápidamente que, además de ser una leyenda, tenía una gran capacidad para dirigir y leer los partidos.
Precisamente, el aspecto que más impresionó a Arbeloa fue la meticulosidad del nuevo seleccionador francés. Según el exjugador, Zidane analizaba cada detalle antes de los encuentros y trataba de anticiparse a cualquier escenario que pudiera aparecer durante el partido. Su intención era que los futbolistas tuvieran respuestas preparadas y no se encontraran ante situaciones inesperadas. Esta capacidad para observar, interpretar y preparar los partidos llevó a Arbeloa a considerar que Zidane tenía una comprensión excepcional del fútbol y que sabía trasladar esa lectura a sus jugadores.
Pero su método no se limitaba a la pizarra o al análisis táctico. Arbeloa también recordó la cercanía y humildad que Zidane mostraba con los futbolistas que tenían menos protagonismo. En aquella etapa, el propio Arbeloa perdió minutos debido a la competencia en su posición, pero aseguró que el entrenador se preocupaba personalmente por él. Incluso llegó a acercarse para disculparse cuando no lo convocaba para algún encuentro, un gesto que sorprendió al exdefensa porque, según explicó, no era habitual que un técnico hiciera algo semejante. Esa actitud provocaba una respuesta positiva en el jugador, que aseguraba entrenarse todavía con mayor intensidad.
Ahora habrá que comprobar si ese mismo estilo de liderazgo funciona con Mbappé y con el actual vestuario de Francia. El delantero del Real Madrid será una de las principales figuras bajo las órdenes de Zidane y, por su peso dentro del equipo nacional, su relación con el nuevo seleccionador será especialmente observada. La primera gran prueba llegará durante la concentración de septiembre, cuando Francia afronte cuatro compromisos de la Liga de Naciones ante Turquía, Bélgica en dos ocasiones e Italia. Será entonces cuando los jugadores comenzarán a experimentar directamente ese particular equilibrio de Zidane entre exigencia, preparación minuciosa y cercanía personal.









