El regreso de José Mourinho al Santiago Bernabéu ha generado una ilusión que quedó reflejada en las gradas durante el duelo frente a la Real Sociedad. Pese a disputarse en agosto y en plena jornada laboral, el estadio registró una asistencia extraordinaria, con más de 72.000 aficionados presentes. El recibimiento al técnico portugués fue especialmente emotivo, con cánticos y aplausos que dejaron claro que su figura todavía conserva un enorme respaldo entre el madridismo.
El equipo respondió a ese ambiente con una contundente victoria por 4-1. Más allá del resultado, una de las cuestiones que más satisfacción provocó fue la actitud mostrada por los futbolistas. El Madrid mantuvo una intensidad elevada, presionó con determinación y mostró una mayor agresividad ofensiva después del descanso. Esa entrega colectiva permitió que los aficionados volvieran a sentirse representados por un equipo que compite con intensidad durante los 90 minutos.
Precisamente ahí aparece uno de los principales méritos que se le atribuyen a Mourinho en este inicio de temporada. El portugués parece haber encontrado la fórmula para sacar rendimiento a las grandes figuras de su plantilla sin renunciar a sus exigencias tácticas. La calidad individual de los jugadores sigue siendo determinante, pero ahora está acompañada de un compromiso colectivo que el entrenador considera imprescindible para aspirar a grandes objetivos.
La transformación también se empieza a percibir en la organización defensiva. Después de las primeras jornadas, Mourinho parece tener bastante definido el bloque que le transmite mayor seguridad, con Konaté, Huijsen, Cucurella y Dumfries ganando protagonismo. Mientras tanto, otros jóvenes y futbolistas recién llegados esperan su oportunidad para convencer al técnico portugués. La competencia interna puede terminar siendo una de las grandes fortalezas de la plantilla.
Todavía queda prácticamente toda la temporada por delante y sería precipitado sacar conclusiones definitivas. Sin embargo, las primeras sensaciones han cambiado el ambiente alrededor del equipo. Incluso dentro del club existen dirigentes que inicialmente no estaban completamente convencidos del regreso de Mourinho y que ahora observan con satisfacción su trabajo. El técnico ha conseguido que sus jugadores compitan con intensidad y compromiso, y ese cambio de actitud es, por ahora, uno de los motivos que más ilusión despierta en el madridismo.









