Destituido por la Fiorentina después de apenas tres jornadas de la Serie A, Fabio Grosso habría sido incluso quien impulsó a la directiva a tomar esta decisión. Según La Gazzetta dello Sport, el entrenador italiano había perdido la confianza en una plantilla que, pese a haber sido reforzada con 13 fichajes por unos 130 millones de euros durante el mercado de verano, no consideraba suficientemente preparada.
Grosso habría comunicado el pasado domingo al director deportivo Fabio Paratici que ya no se sentía capaz de continuar al frente del equipo. El técnico habría expresado abiertamente sus dudas sobre la posibilidad de revertir la situación y continuar con su proyecto en el conjunto italiano.
“Si me aprecias, despídeme”, habría dicho Grosso a su dirigente, mientras calificaba a su equipo como “imposible de entrenar”. Sin embargo, el entrenador se habría negado a presentar su dimisión, a pesar de que inicialmente la dirección del club pretendía darle tres partidos más para intentar enderezar el rumbo.
La Fiorentina estudia ahora la posibilidad de abrir un procedimiento disciplinario que podría terminar en un despido por causa justificada. Según el club, algunos comportamientos protagonizados por Grosso podrían constituir incumplimientos de sus obligaciones contractuales y agravar todavía más su situación.









