Kylian Mbappé afrontará el derbi madrileño del próximo domingo como el principal encargado de ejecutar los penaltis del Real Madrid cuando se encuentre sobre el terreno de juego. El delantero francés ya tuvo un fallo desde los once metros frente al Betis en los minutos finales, aunque posteriormente respondió con acierto ante el Rayo. Sin embargo, la exigencia de un partido ante el Atlético, especialmente en el Metropolitano, añade un componente de presión que podría influir en la manera en la que afronta una nueva pena máxima.
En este contexto aparece el denominado “efecto de reinversión”, una teoría psicológica desarrollada en 1992 que explica cómo, bajo situaciones de máxima tensión, un deportista puede comenzar a prestar atención consciente a movimientos que normalmente ejecuta de manera automática. Aplicado al caso de Mbappé, la presión del escenario o el recuerdo de un fallo anterior podrían llevarle a modificar de forma involuntaria su rutina habitual al lanzar. Ese exceso de control sobre un gesto automatizado puede terminar alterando la ejecución, aunque no significa que necesariamente vaya a producirse un fallo.
El contexto del derbi también eleva las exigencias sobre el atacante francés. La hostilidad habitual del Metropolitano, la importancia de sumar los tres puntos y la necesidad del Madrid de mantenerse cerca del Barcelona convierten el encuentro en una prueba de máxima intensidad. A ello se suma que Mbappé ha estado sometido a críticas de parte de la afición madridista durante los últimos meses y que las recientes controversias extradeportivas han aumentado la atención sobre su figura. Pese a todo, si Mourinho mantiene su decisión, será Mbappé quien asuma la responsabilidad desde el punto de penalti.









