Zidane odiaba los discursos largos y así dirige ahora a sus futbolistas

Zinedine Zidane nunca imaginó durante su etapa como futbolista que terminaría sentado en un banquillo. A diferencia de otros campeones del mundo de Francia 98 como Laurent Blanc o Didier Deschamps, el exmediocampista no mostraba interés por convertirse en entrenador e incluso llegó a bromear cuando el periodista Frédéric Hermel le planteó esa posibilidad. Sin embargo, el destino terminó llevándolo a los banquillos y, después de conquistar varios títulos con el Real Madrid, ahora dirige a la selección francesa.

Su transición comenzó después de retirarse en 2006, tras una carrera de 17 años marcada por sus etapas en Cannes, Burdeos, Juventus y Real Madrid, además de sus grandes éxitos con Francia. Zidane obtuvo los títulos de entrenador mientras ejercía como asesor de Florentino Pérez y posteriormente pasó a formar parte del cuerpo técnico de Carlo Ancelotti. Más tarde dirigió al filial madridista hasta recibir la oportunidad de hacerse cargo del primer equipo en enero de 2016, en sustitución de Rafa Benítez.

A partir de entonces, Zidane construyó una trayectoria extraordinaria en el banquillo del conjunto blanco, especialmente por sus tres Champions League consecutivas entre 2016 y 2018. Pero su manera de dirigir también estuvo marcada por una filosofía muy concreta a la hora de comunicarse con sus futbolistas. Según explicó Hermel en su biografía sobre el técnico, Zidane recordó que durante su época de jugador detestaba los discursos excesivamente largos de los entrenadores. «Cuando tengo que hablar con un jugador, limito mis palabras a uno o dos mensajes para terminar siempre con: «y ahora disfruta en el campo». Ni menos ni más», explicó.

Álvaro Arbeloa, que coincidió con Zidane durante su etapa como entrenador del Real Madrid, destacó precisamente otro aspecto de su metodología: su enorme atención al detalle. El actual técnico del Fulham aseguró que la figura de Zidane inicialmente generaba una admiración especial entre los jugadores, pero que eso por sí solo no habría sido suficiente para mantener su autoridad. Lo que realmente le sorprendió fue su capacidad para preparar cada partido, anticiparse a diferentes situaciones y analizar minuciosamente el juego. «Busca controlarlo todo, preverlo todo antes de un partido para que los jugadores nunca se sientan desconcertados en el campo», explicó Arbeloa.